viernes, 12 de julio de 2013

Científicos del Cebas anuncian movilizaciones en defensa de la investigación



El colapso económico del CSIC solo garantiza la continuidad del 60% de los proyectos en la Región hasta final de año 



13.07.13 - 00:46 - 


Casi un centenar de trabajadores del Cebas-CSIC acudieron ayer a la asamblea convocada por la Plataforma en Defensa de la Investigación Pública, algunos de ellos con camisetas reivindicativas de 'Cómo Seguir Investigando en Crisis'-CSIC, que tenían como lema 'Sin investigación, no hay futuro'.



 El objetivo es hacer causa común -preparan poner en marcha en octubre una coordinadora regional que integre a los investigadores de toda la Región (UMU, UPCT, Arrixaca, Imida, Cebas...) para aunar esfuerzos y evitar que cada uno «haga la guerra por su cuenta»- y volver a retomar las movilizaciones para que se de marcha atrás a «la confiscación masiva de remanentes y hacer visible la situación de la ciencia en España y en la Región», aseguraban en plena asamblea. Además, quieren así luchar contra el desánimo y la incertidumbre que genera esta situación, pese a que, garantizan, «nosotros los deberes los hemos hecho. En contraposición con la dilapidación de fondos de otras administraciones, aquí están auditados euro a euro todos los gastos», asegura Francisca Sevilla, que se pregunta si los partidos políticos y la sociedad de este país creen en la investigación.


Los investigadores aseguran que la política científica del país no puede depender de que el Estado les dé el dinero con cuentagotas. Y ponen el acento en que la cantidad de dinero necesaria para acabar con la actual situación dramática del CSIC, que agrupa al 5% de los investigadores españoles y es responsable del 20% de la investigación nacional, es ridícula. «Esto no es la recapitalización de las entidades financieras, además la investigación que se realiza en el Cebas es un motor de la economía del sector agroalimentario y de la industria innovadora y exportadora. La sociedad tiene que saber eso».


Los resultados de las últimas quejas ya se han hecho visibles tras la reunión de esta semana entre el presidente del CSIC y los directores y gerentes de los 124 centros que lo integran, en la que estos últimos manifestaron al presidente del CSIC, Emilio Lora Tamayo, lo injusto e ilógico de la medida, que castiga más a los grupos de investigación más competitivos, como es el caso del Cebas. «De momento, nos han garantizado que las nóminas del personal, tanto funcionarios como contratados, así como los contratos a cargo de proyectos se van a respetar», explica el director del Cebas, Juan José Alarcón, que reconoce que esto supone una limitación grande a la hora de planificar, porque esos remanentes -«dinero que teníamos por haber hecho una investigación importante y que había sobrado o procedente de venta de patentes», aclara- se usaba, en su mayoría, para realizar nuevas contrataciones a jóvenes investigadores e incluso para la compra de material. A este respecto, Alarcón añade que, en las circunstancias actuales, los fondos de los que pueden disponer en los próximos meses permiten garantizar el 60% de los proyectos en marcha, porque «las restricciones nos obligan, además de ahorrar en muchos capítulos de gasto corriente, a priorizar en investigación». Así algunos proyectos deberán quedar relegados a favor de aquellos «que hay que justificar a final de año». «El CSIC ha adjudicado una cantidad a cada centro para poder terminar el año», informan desde la Plataforma.


Reunión con el delegado


Para hacer visible su malestar, la Plataforma decidió ayer pedir el próximo lunes una reunión con el delegado del Gobierno, «nuestro superior directo», con la intención de trasladarle, a través de documentación y datos, la situación real del Cebas. Y, además, enviarán una camiseta de la plataforma a Lora Tamayo y un escrito agradeciéndole que haya hecho visible el problema económico del CSIC, al tiempo que le exigirán «que los remanentes de los centros no se expropien para el gasto ordinario, sino que sea simplemente un préstamo».


Según Alarcón, «esta situación no se puede mantener de forma continuada en el tiempo». Si no hay nuevas inyecciones de dinero, que desde el Ministerio prometen que las habrá, «tendremos un problema grande. Hay que intentar que no se llegue al colapso, que haría que la actividad investigadora se paralizara casi totalmente e incluso que los investigadores senior emigraran», advierte.